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Bienvenido al blog de Celia Seguí
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domingo, 10 de diciembre de 2017

Pensamientos

  • El dolor te hace crecer y te mata, como la vida misma. Y nadie sabe por qué ni para qué.
  • Dicen que la vejez te hace sabio, pero todo el mundo muere sin saber  nada.
  • La verdadera rebeldía es la que se  ejerce contra uno mismo.
  • Nadie te va a querer ni a odiar como tú a ti mismo.
  • Uno es feliz  mientras consigue ocultar el vacío existencial.
  • La adolescencia vuelve en la madurez, solo que cargada de desilusiones y cansancio.
  • Cambia la personalidad, cambia el físico pero la esencia, en los rebeldes, se mantiene impertérrita.
  • Uno nace y muere solo, independientemente del amor o desamor que te rodee.
  • Nadie se conoce de verdad a sí mismo y mucho menos a los demás.
  • Quizá estemos alargando demasiado la longevidad del cuerpo humano, quizá nuestros espíritus o mentes no estén preparados para cargar con tantas experiencias.
  • Mantenerse informado era un signo de cultura, hoy en día se me antoja un seguro para la toxicidad.
  • Los niños son artistas condenados por adultos fracasados.
  • La adultez se la inventó algún gurú gilipollas que no sabía distinguir entre responsabilidad y adaptabilidad.
  • El mundo que tenemos es el resultado del pensamiento de millones de mentes enfermas.
  • Un niño educado en la autoestima tiene el 80% de su vida resuelta.
  • Muchos padres y madres  deberían pensar  qué les van a transmitir a sus hijos antes de traerlos al mundo.
  • He crecido mucho con los avatares de la vida, pero no creo que sea mejor ni peor que antes, solo estoy más dolida  y sí, sé más…
  • Antes me lanzaba a la vida sin importarme el dolor que me podía provocar, ahora me lanzo menos y vivo menos pero  con el dolor de lo que no me he  atrevido a hacer. Lo llaman ser cauto y responsable…
  • James Bond es asqueroso. Se las tira a todas sin amar a ninguna y además es feo de cojones, exceptuando a Roger Moore y Pierce Brosnan. Sinceramente no sé qué le ven a ese peazo chulo. Para echar a correr y no mirar atrás.
  • Hazte una lista específica de las cualidades que “necesitas” en una pareja y verás lo que quieres ser y necesitas trabajarte.
  • Los que critican mis actos no son perfectos, suelen estar peor que yo.
  • Si uno no vive de acuerdo a las normas  es un inadaptado. Me pregunto si los adaptados se preguntan…
  • El que se muere de hambre no tiene tiempo de enarbolar banderas. Si empuña armas lo hace por su supervivencia.
  • Nunca tuve fe en las grandes comunidades, siendo muy joven me pronuncié contra la Europea, contra la globalización, contra el mundo a lo grande… el tiempo me ha dado la razón. Mi razonamiento era y es  tan primitivo como: “si hasta con los seres más cercanos surgen  problemas, no quiero saber más allá…”
  • La estabilidad y la seguridad son mentira. Lo único cierto es la muerte. La vida es cambio constante y aferrarse a lo contrario es ser un muerto viviente.
  • Y sí, estoy tan cagada como todo el mundo, solo que no lo disimulo y los que lo disimulan atacan a gente como yo para que no se les desmorone su mundo de chicha y nabo.
  • Detesto las sentencias . No creo que ninguna sea cierta, ni siquiera las arriba pronunciadas. 

sábado, 8 de abril de 2017

La última función ( Anécdotas de actriz)

                       En "Menudo es mi padre" la serie del Fari, finales de 1996.
                                     

        El Fari, Kiti Manver y María Garralón observando la escena. Y yo con el actor Cesáreo Estébanez.


Cuatro actrices y dos actores representábamos la última función de “El pisito clandestino” de Martínez Ballesteros. Estábamos de gira por toda España y llegó el triste final, el último día de función.

Salimos al escenario tristes y emocionados, dispuestos a darlo todo, pero alguien había decidido que esta iba a ser una función muy diferente de la habitual…

Mi novio en la función, otra pareja y Elena, o sea yo, corremos al sofá a abrir un periódico para buscar un piso de alquiler. Como siempre lo abrimos y leemos los anuncios en voz alta. Pero , oh, esta vez no hay anuncios... El chocho espatarrado y peludo de una morena lasciva nos deja boquiabiertos. Ojú, estamos cara al público y hay que seguir hablando pero nuestros cuerpos saltan y nuestros carrillos están a punto de estallar. Respiramos, por turnos nos damos la vuelta y como podemos vamos diciendo nuestros parlamentos...

Un par de escenas después  , Elena, mi personaje, corre a una mesita supletoria a meterse  un buen pelotazo de whisky, o sea, de manzanilla fría. Me lo zampo de un trago y casi me quedo tiesa. Mis compañeros me miran aturdidos escuchando mis extraños sonidos onomatopéyicos.“ Es whisky, es whisky”, susurro con un hilillo de voz cazallera.

Mi novio , sentado en el sofá en el centro del escenario se mancha, tal como está marcado en el libreto. “Espera, te traeré una toalla mojada” ,  digo. Corro entre cajas, cojo  la toalla que está como siempre colgada de un clavo en un lateral y vuelvo corriendo a escena. Le tiendo  la toalla  y “fiuuuuuuu” sale ventada ella solita de vuelta  al clavo de donde ha salido dejándonos con la boca abierta y sin escena.

Llega el fin de la función y tenemos que robar dos cuadros grandes que hay colgados en el salón. “Cógelo de ahí”, una pareja se ocupa de un cuadro, mi novio y yo del otro, pero, joder los cuadros no se mueven. Seguimos tirando, pero nada. “El cabrón los ha sujetado con alambre desde el otro lado” murmura uno de mis compañeros.

Es imposible acabar la función como Dios manda de modo que hacemos el mutis final diciendo que robamos los cuadros pero dejándolos donde están.

No importa, el público aplaude a rabiar ajeno a las dos horas de pesadilla que acabamos de vivir...

Tuvimos la “fortuna” de contar con  un regidor cachondo que todavía seguía con la vieja tradición teatral, ya en deshuso en los tiempos que describo, de “destruir” la función final gastando todo tipo de bromas pesadas a los actores.

Una función que ninguno de nosotros olvidará jamás.



domingo, 26 de marzo de 2017

La hermana ( Monólogo dramático)



(Es un poco largo. No mucho, pero algo. Si no os apetece leerlo pasad. Si queréis comentar podéis bajar y poner: "Hay que joderse...")

(Fondo negro. A la izquierda del escenario  una actriz de unos setenta años se balancea en una mecedora con la mirada perdida. Está vestida y peinada con esmero pero con cierta austeridad, viste una blusa blanca mate con lazada, una servilleta atada al cuello a modo de babero y una falda como de andar por casa de color indefinido. Aprieta contra su regazo una fotografía. A su lado, la hermana, una mujer de similar edad, elegantemente vestida, peinada y maquillada, en pie, sujeta un plato y una cuchara. Detrás, una mesita  supletoria de jardín.  Ambas se mantienen inertes con la mirada perdida mientras el público se sienta.)

Hermana:

(Intentando meter una cucharada del puré en la boca de Rose).
No sé en qué momento normalizamos esta atrocidad. A decir verdad prefiero no pararme a pensarlo. (Se incorpora). O detienes la mecedora ya o te llevo adentro y no te saco en lo que queda de día. (La mecedora se detiene y Rose abre la boca mecánicamente sin dejar de mirar al vacío. Da un manotazo y la cuchara salta por los aires ensuciándole el pelo). Ya está. Ya lo has hecho otra vez. ¡Maldita seas!

(Deja el plato sobre la mesita, coge un paño y le frota los mechones de pelo sucios con suavidad).
Ay, el tiempo. Se te enredó en la aspereza de esos rizos. Cada hora transcurrida desde entonces trenzada en estas canas tuyas, tan blancas…, demasiado para tu edad. ¿Lo hiciste adrede, verdad? Confiésaselo a tu hermana. Saltaste cincuenta años hacia adelante, te escaqueaste de todo. Fuiste  más lista que yo…

(Deja el paño, coge el plato y se dispone a darle el puré pero vuelve a dejarlo sobre la mesita).
Anda, dame esa foto, suéltala. (Rose  reacciona, se encoge tratando de proteger la fotografía). ¡Dame la maldita foto, los vas a manchar! (Rose, con la mirada siempre perdida, emite un chillido como de animal herido).

Tranquila, cielo, tranquila, no te la quito, tranquila. (La acaricia). Es solo que no queremos mancharlos, ¿verdad? (Rose se calma poco a poco), las dos les queremos mucho, no es cierto, ¿mi niña?  (Como si nada hubiera pasado Rose sigue balanceándose. La hermana trata a duras penas de darle el puré).

¿Los recuerdas aún? ¿Viven ellos tras esos ojos tuyos? ¿Es ahí donde vives? ¿Con ellos? ¿Y yo? ¿Por qué me has dejado aquí sola? Enséñamelos, anda, cielo…
(Mecánicamente Rose separa la fotografía de su vientre, sin mirarla,  y la deja a la vista de su hermana).
¿Quiénes son, Rose? Dime sus nombres… venga, dime algo, ¿Qué recuerdas?... Vamos, habla… (Pausa) ¡Dime algo, Rose! ¡Maldita sea, dime algo!  ¡Cerda egoísta! ¡Eso es lo que eres, una maldita cerda egoísta!

(Deja el plato sobre la mesita). Debería dejarte morir de hambre… Qué más quisieras tú, ¿verdad, querida? No te liberaré Rose, no te hagas ilusiones, debes cumplir con  tu parte: eres la presencia irritante que me mantiene en vida… (Pausa. Desplazándose al centro del escenario) En vida… VIDA…(Suspira) ¿Estamos vivas, Rose? ¿Estamos vivas?

 (Cenital.  La hermana   habla al público).
Oh, Rose, cómo lo amaba, tú jamás sentiste algo así, no estaba en tu naturaleza. Tu amor era aburrido, Rose, repugnantemente impecable.  Intenté una y mil veces borrarle de mi mente. Pero, créeme,  me fue imposible, yo no era yo, era mil brasas ardientes de deseo.

Al principio me resultó fácil, cuando éramos solo tú y yo y Jack y la pequeña Jenny. Me bastaba  fantasear con su amor. El modo en que me miraba me colmaba. Arrebatártelo en mis sueños, con eso me conformaba.

Hasta el día en que lo descubrí y  me di cuenta de que no nos amaba a ninguna de las dos. Cualquier mujer inteligente se habría dado cuenta menos tú, Rose. Aparcaba el coche frente a la casa cada día,  transcurrían las horas y él no venía. Los celos me destrozaban, sin embargo tú, la esposa confiada, nunca maliciaste nada. Ni siquiera cuando él te decía que se había parado a consolar a Betty Smith de su dolorosísimo divorcio. (Se gira hacia su hermana y grita). ¡¿Cómo fuiste tan idiota, Rose?! (Avanza hacia ella. Se ilumina la parte izquierda del escenario. Rose, sigue balanceándose abrazada a su foto).  Siempre fui más avezada que tú. Tendría que haberse casado conmigo. Le hubiera hecho feliz, no la hubiera necesitado a ella (Se tapa la cara y llora. Mira a su hermana con rabia). ¡Ni siquiera se escondían, Rose! ¡Idiota! ¡Tuve que arrastrarte engañada, pegar tu estúpida nariz a aquella ventana para que abrieras los ojos de una jodida vez! ¡Para que sufrieras en tu  carne muerta lo que yo sufría cada noche viéndoles retozar desnudos sin siquiera tomar la precaución de correr las cortinas, Rose, así de tonta te hacían! ¡Así de idiota eres, Rose!

(Más calmada) Recuerdo el alivio que sentí esa noche,  cuando pensé que por fin lo había destrozado todo: a ti, a Jack, a Betty, a mí misma. Un gran estallido, una gran bomba de mierda saltando por los aires. Por fin pude dormir, me dormí como una niña escuchando vuestros gritos.

Pero tú, idiota, tuviste que perdonarle ¿Cómo se puede ser tan débil, eh, Rose? (Empuja la mecedora una y otra vez). ¡Nos jodiste la vida!

Por el bien de Jenny, dijiste. ¡Dos años,  tenía dos años! ¡No se enteraba de nada!  Jenny sería feliz ahora, todos seríamos felices si le hubieras dejado ir. ¡Con tu silencio causaste un jodido desastre, Rose!

(Vuelve al centro del escenario. Rose queda en penumbra. Más serena, habla al público).
Veo esa maldita escena ante mis ojos cada día. Aquel rayo de sol cegándome los ojos. Mi mano a modo de visera (hace los gestos). Jenny riendo ahí delante, justo tras esa cancela. El sonido de la puerta del coche de Jack al cerrarse. Corro para no perderme ni un segundo  de su llegada. Por fin le veo. La piel tostada de su rostro. La camisa  tan blanca. Su sonrisa iluminada corriendo a besar la de Jenny.  Oigo la vocecita de Jenny gritando papá. La voz rotunda y viril de Jack exclamando “hijita”. Y entonces, como un trueno subiendo del mismísimo infierno, aquel ruido infame: el rugido de satanás saliendo de un tubo de escape. El rostro altivo de  Betty,  erguida y majestuosa al volante de su Ford. ¡¡Dios mío, no, no, no!!!!  (Va hacia Rose) ¡Cada maldito día les veo volar por los aires, Rose!!  ¡El cuerpecito de Jenny! ¡La camisa ensangrentada de Jack! (Patea la silla de ruedas) ¡¿Me oyes, maldita cobarde??!!  ¡Despierta, maldita,  despierta! ¡No me dejes con la culpa, Rose! ¡No me dejes con la jodida culpa! ¡Idiota, Rose! ¡Estúpida, Rose! ¡¿De qué huyes?! ¡¿No ves que ya estamos muertas?! (Exhausta cae a los pies de Rose y solloza acariciándole las manos):

¿Estamos muertas, Rose? ¿¿Es esto el infierno??  (Rose, con la mirada perdida,  acaricia la cabeza de su hermana).

                                                                TELÓN.
                                                                 
                                                               ©2017
                                                                      





domingo, 19 de marzo de 2017

El abuelo mágico ( Anécdotas)


En los años 70 no había autopistas y la Avenida de Alicante era paso obligatorio para todo vehículo que a través de la costa levantina se dirigiera hacia el sur.

Agarrados de la mano, mi abuelo mágico y yo habíamos dejado atrás la pronunciada curva que combaba la carretera al llegar al centro de la ciudad. El tráfico era escaso por aquellos tiempos y hacía un buen rato que no veíamos pasar  ningún coche. Repentinamente mi abuelo se detuvo y tiró de mi mano, metió la suya en el bolsillo de la chaqueta y sacó papel y boli. “Toma, niña, apunta lo que te voy a decir”.Levanté mi cara expectante y entusiasmada hacia él esperando que me transportara a uno de sus mundos mágicos una vez más. «Mira allá», dijo señalando la silenciosa curva al principio de la avenida. «Dentro de nada verás aparecer un coche por ahí. Apunta esta matrícula…»  Cuando acabé de escribirla permanecimos los dos quietos en silencio, la mirada fija en la curva, a la espera del milagro.  Enseguida escuchamos el ronroneo de un motor aún lejano. El coche dio la vuelta a la curva y fue agrandándose en nuestra retina a medida que se acercaba. «!Mira!», exclamó mi abuelo entusiasmado. V45206-A.  Los mismos números y letras que yo había garabateado. «¿Cómo lo haces, abuelito?», pregunté. «Soy un zahorí», contestó, como siempre que me contaba uno de sus milagros.

Ateo confeso  casado con una beata, mi abuelo mágico gustaba alardear de sus hazañas. De cómo enriqueció en tres ocasiones a sus amigos del pueblo soplándoles la quiniela que iba a salir esa semana.  Un catorce y dos plenos al quince. De la última fui yo testigo. Con una de ellas  compró un apartamento en la playa para toda la familia.

Una y otra vez le oí relatar como una noche sin luna le paró la guardia civil mientras conducía su motocicleta por  un camino de naranjos. «Baje de la moto, no lleva usted luz», le amonestaron los dos agentes. «Ustedes con carburan. Me ha alumbrado todo el camino. ¿Cómo si no hubiera llegado hasta aquí?» «Era verdad, la moto no tenía luz», me contaba, «pero yo la vi todo el camino».

Al llegar a la adolescencia me di cuenta de que había heredado sus poderes. En ocasiones yo podía predecir quién iba a aparecer por la esquina y cómo iba vestido. Lo decía en voz alta y la gente no me creía hasta que lo veían con sus propios ojos. Por la noche cerraba los ojos y en mis pensamientos volaba a la casa de alguna persona, cosa que solo podía hacer si me daban la dirección exacta aunque yo no supiera dónde estaba dicha calle. Mis amigas me hacían peticiones, yo me visualizaba entrando en la cabeza del chico  objeto de su interés  y le transmitía mentalmente  la petición de mi amiga, generalmente de tipo amoroso. Al día siguiente, en el Instituto, se cumplía.

Pasó el tiempo y no quise saber nada de los supuestos poderes, simplemente los olvidé y nunca más he querido siquiera intentarlo.

Mi niño-abuelo mágico olvidó su magia con los años y el sufrimiento. Tras sobrevivir milagrosamente a 17 infartos de miocardio murió a los 84 años «Se le ha hecho el corazón demasiado grande y ya no le cabía en el cuerpo», dijeron los médicos.

Nunca le cupo en el cuerpo, sobrevivió porque era mágico.


sábado, 11 de marzo de 2017

Mascletá teatrera


Ya en puertas de Las Fallas de Valencia, el domingo  fui a ver una de las primeras mascletás ( hay todos los días de marzo hasta el 19) con los actores de la obra "Cosas de Papá y Mamá", de Alfonso Paso, que andaban de gira y actuaban estos días en Valencia.

El vídeo de la mascletá de ese día. Los que no lo conozcáis no os perdáis el apoteósico terremoto final.



Esperando el comienzo . A la izquierda el actor José Bustos, al que podremos ver a partir de la semana que viene en la serie "Hermanas". Mi gran amigo Juan Meseguer  (La señora, Gran Reserva, Isabel, etc.)  nos recomienda no perdernos su nueva serie "La verdad" que se estrenará sobre septiembre en Telecinco (  cuando él dice que es buenísima es porque lo es), mi querida amiga Inma a la derecha.

Juan Meseguer en Isabel. Así algunos lo reconoceréis. Pedazo de actor...  de pintor y de persona!! Me siento orgullosa de él.
Nominado mejor actor de teatro , premios Ercilla 2016 y aquí recogiendo su premio al mejor actor de reparto por la serie de televisión "La señora". Le pedí una entrevista para este blog y no hay manera de que encuentre el tiempo, a ver si lo logro... 

De izquierda a derecha, Inma, la actriz y presentadora Loreto Valverde, a la que podremos ver la semana que viene en "Pasapalabras", Juan Meseguer y José Bustos, comiendo paella valenciana y arroz negro.

La gira de "Cosas de Papá y Mamá" está llegando a su fin, pero aún les quedan unos bolos. Por si os pilla por la zona, es una comedia muy divertida, si quieréis echaros unas risas os la recomiendo, los actores están genial y no es porque yo lo diga.

Reparto: María Luisa Merlo, Juan Meseguer, Loreto Valverde, José Bustos, Alberto Delgado. 


Fin de la gira. Próximas funciones confirmadas:  
San Fernando de Cádiz 18 de marzo. Barbastro, 28 de abril.  Estepona (fecha sin  confirmar).





sábado, 4 de marzo de 2017

Ciclogénesis explosiva (Sketch humor / Paridas)



Ludovica barre la acera delante de su casa en el pueblo. Maruja se acerca.

Maruja: Ludovica, preparémonos que  dicen que mañana llega la ciclogénesis explosiva.
Ludovica: (Pensativa)¿Forastera?
Maruja: Sí, hija, del Atlántico nos viene. La última vez  mi Eduardo y yo nos mojamos de arriba a abajo.
Ludovica:¿En serio?
Maruja:Empapaditos.
Ludovica: ¿ Y dónde la podemos ver?
Maruja: En casa calentitos, a través de  la ventana.


Llamando hacia dentro de la casa:

Ludovica: !Filiberto!!!!
Filiberto: (Saliendo)!Mande!
Ludovica: Maruja, dile quién viene mañana.
Maruja: La ciclogénesis explosiva.
Ludovica: Arreando a la farmacia.
Filiberto: ¿A la farmacia pa qué?

Ludovica: Porque  ver a una forastera explosiva no basta para empalmarte. 

                                                               
©2017

viernes, 24 de febrero de 2017

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                                                           Playa de Gandía.

Ya hace un mes que volví a casa y estoy encantada. Es como renacer. El trabajo como profe de inglés y alemán va saliendo y todo pinta muy bien. He salido de la oscuridad a la luz y aun cuando llueve, la lluvia junto al mar se respira diferente, me da sensación de libertad. De joven me horrorizaba vivir en un lugar tan pequeño, ahora de momento no. Aún no sé si viviré aquí o en Valencia capital, lo importante es que me siento en casa otra vez. 
He cambiado esto (Viena este frío invierno):

                                           


Por esto:

Del gris al sol, mar, montañas, naranjos...
                                                                   
                                          

                                                             El puerto.

                                                         El grao de Gandía.
                                     
                                                              La playa.
                                         
                                            El marjal. Un tesoro tras la playa





                  Palacio de San Francisco de Borja en Gandía, su ciudad natal. 

                                          
                                                       El centro de la ciudad.

Gandía se halla a  3 km de  su playa. Hay tantos lugares maravillosos en los alrededores para ir a comer junto al mar o en las montañas, hacer senderismo... Sinceramente, no echo nada de menos vivir en Viena :).  Me paro en la acera,  levanto la cara al sol y ahí me quedo un rato, como si estuviera loca. Aún se me escapan expresiones en alemán y dicen que tengo pinta de guiri ( no por el vestir, debe ser algo intangible...)

A raíz del post en el que dije que me volvía a España me han contactado personas que viven en Viena desde hace tiempo  y son infelices allí pero que no se atreven a dar el paso. Yo os animo. Si uno no se siente bien nada puede ir bien y al contrario.

viernes, 17 de febrero de 2017

Pretérito "imperfecto" (Sketch humor/Paridas)



Un chico atractivo de unos treinta y tantos toma una copa en la barra de un pub. En la esquina izquierda descubre a una chica guapa que sola toma un refresco  sentada a una mesa. Coge su copa y se acerca a ella.

—Hola, ¿cómo estás?
(Ella alza la cabeza hacia él).

—Sentada.
—Ya veo que estás sentada.
—¿Entonces para qué preguntas?

(El chico queda parado pero insiste).

—Me preguntaba si me puedo sentar contigo.
—¿Te preguntabas o te preguntas?
—Disculpa, me pregunto, me pregunto. ¿Puedo sentarme contigo?
—¿Tu qué crees?
—Jeje. (Se sienta).
—¿Por qué te sientas?
—Has dicho que podía, ¿no?
—Tú flipas. ¿Cuándo he dicho yo eso?
—Bueno, disculpa. Ya me voy. (Hace amago de levantarse pero ella lo coge del brazo impidiéndoselo).
—¿¿Te vas?? ¿Entonces por qué has venido?
—Porque me has parecido una chica guapa.
—¿Te he parecido o te  parezco?
—Me pareces…
—¿Te parezco o soy?
—Eres… Pero…
—¿Pero? ¿Ya empiezas a ponerme peros?
—Oye, yo no… Dejémoslo, ¿vale?
—¿Cómo que vale? No me conoces, te sientas, me pones peros y ¿luego lo dejas? ¿¿Y ya está??
—¡Yo no te he puesto peros!
—¡Sí lo has hecho!
—¿Cuándo?
—Has dicho que soy guapa pero…
—No me has dejado acabar…
—Ni falta que hace. “Pero” indica oposición, contrariedad. Soy guapa pero qué, ¿eh? ¿¿¿Pero qué??? ¡Acaba, cobarde!
—Oye ya está bien. Me piro. (Se levanta).
—Te piras, te piras, me das ilusiones y luego te piras, muy bonito. Sois todos iguales.
—Eres tú quien nos espanta, tía.
—(llorando histérica) Joder, joder, no puedo más, ¡ahora me llamas espantosa! ¡Eres cruel;  infame!
—(Se sienta) Oye, no llores, por Dios, no puedo ver llorar a una mujer. No era mi intención, yo no quería hacerte daño.
—(Para el llanto en seco y lo mira) ¿No querías o no quieres?
—(Nervioso) No quiero.
—¿Entonces por qué lo haces?
—¿Hacer qué?
—Herirme ( lloriquea).
—Yo no te hiero, yo no te he hecho nada, eres tú quien…
—(Para el llanto en seco y lo mira) ¿Entonces por qué lloro?
—No tengo ni idea.
—Lo ves, sois todos unos insensibles (llora).
—Venga, por favor, no llores más ( la coge por los hombros).
—¡No me toques! ¡¿Cómo te atreves?!
—Perdón yo no quería…
—¿No querías o no quieres?
—¡No quiero, joder!
—¡Lo ves! ¡No quieres! ¡No quieres joder, no quieres joder! O Dios, ¿Por qué , por qué no quieres joder? (Llora).
—¿Joder? !Sí , eso sí, eso es justo lo que quería, joder!
—(Para de llorar en seco) ¿Lo que querías o lo que quieres?
—!¡Lo que quiero!!
—(Sonríe) ¿Por qué has tardado tanto?
—¿Qué?
(Se levanta, lo coge del brazo e inician el mutis).

—Cómo me has hecho sufrir, mamón… Qué delicia de hombre... (Mueve la cabeza mientras sonríe placenteramente).
                                                      

                                                                       ©2017
 

domingo, 12 de febrero de 2017

Lo normal es ser bohemio


A—Tú eres una bohemia.
B—Yo no soy bohemia.
A—Sí lo eres. Lo has sido siempre.
B—¿Por qué dices eso?
A—Siempre vives  la vida a tu manera. Tienes que sentar la cabeza.
B—Si lo hago me suicidaré.

25 años después:

C-Es que tú eres muy bohemia.
B-Bueno, igual me llaman pija que bohemia sin ser ninguna de las dos cosas.
C- Sí lo eres. Eres una bohemia. Vives de una forma muy arriesgada.
B-¿Qué es vivir si no?
C- Creo que “A” está hasta los huevos. Son muchos años haciendo lo mismo, creo que está saturado.
B- ¿Lo ves? Y tú me llamas bohemia cuando en realidad lo mío sería lo normal.
C-Lo tuyo es muy arriesgado.
B-Lo de todos es muy arriesgado solo que algunos lo asumimos y  otros no.
C-Bueno, yo me monté un negocio y estuvo a punto de irme muy mal, me hubiera podido hundir. Pero al final todo ha salido bien.
B-Ha salido bien el negocio pero ¿y tu vida? ¿Cómo sabes cómo hubiera devenido todo de ser de otra manera? A veces lo que parecen tragedias son bendiciones y al contrario. La verdad es que no sabemos nada de nada.
C-Bueno, pero ahora me siento seguro.
B- Es lo que yo nunca he asumido la seguridad. La naturaleza del ser humano es nómada, en realidad todos vais  contra natura e intentáis sentarnos la cabeza a los que vivimos según sentimos. ¿Estáis locos?
C-Tú has sufrido mucho, demasiado.
B- Cierto, pero de haber sido de otro modo me hubiera suicidado. No concibo una vida entera, treinta, cuarenta, cincuenta años con el mismo trabajo, en el mismo sitio, la misma gente,  todo siempre igual, me horroriza la idea…
C-Visto así tienes razón.
B-No sé cómo lo aguantáis.
C-Es lo normal.
B-No lo es. Es un lavado de cerebro.
C-Quizá tengas razón.
B-En cuanto veis que algo se rompe intentáis enmendarlo en lugar de dejar que se derrumbe y construir algo nuevo.
C-Sí, es más cómodo así.
B-¿Cómo puede alguien en su sano juicio vivir según las convenciones sociales? Es de locos.
C-Es lo normal.
B- No puedo con lo “normal”. “Virgencita que me quede como estoy”; “prefiero malo conocido que bueno por conocer”, como me dijiste el otro día.
C-Es que yo soy feliz así.
B-Genial, pero a mí no me basta. Me moriría.
C-Lo sé. (Sonríe).
B-Me alegro de que finalmente aun no entendiéndonos nos respetemos. (Sonrío).

sábado, 14 de enero de 2017

Despidiéndome de Austria- Recuerdos


Cada día que pasa es una despedida, de un amigo, de una calle... 
Me quedo con los buenos momentos y la belleza de este país.

     La Weinstraße o calle del vino en Steirmarkt o Estiria en español. Mi zona favorita de vacaciones. Es la toscana austriaca, solo que bastante más bella. En agosto apenas hay turistas.



Con algunas de mis amistades en la bonita fiesta sorpresa que me organizó mi marido por mi 50 cumpleaños el año pasado.

Visita de mis amigos de Madrid en 2015. En un Heuriger (tabernas típicas situadas generalmente entre los viñedos que rodean Viena). Esta es una de mis favoritas con una preciosa vista al Danubio y la ciudad.



Otro de mis Heuriger favoritos, con otro amigo de Madrid y mi marido en 2014.

El Danubio en otra de mis zonas favoritas: el Wachau.


Detesto disfrazarme pero era el cumpleaños de una buena amiga y esta vez tocaba.
Como no tenía nada me puse un traje de noche y una peluca que me dejaron. Mis amigos austriacos se lo curraron más. Muchas casas austriacas tienen un Keller o sótano muy acogedor donde tienen una bodega, billar, dardos. Un lugar ideal para cenar con los amigos. Aquí en uno de estos Keller.


Bye  bye Wien (Viena).
Me duele el corazón.