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viernes, 4 de diciembre de 2015

Un día como este hace cincuenta años ( Relatos Dramáticos)

    


     En la penumbra del viejo salón suena Night and Day. La música de Cole Porter arropa su alma marchita y le acaricia los cabellos: alfileres enhebrados con  hilos de fina niebla. El whisky tiembla en las manos ajadas, doloridas de tanta sangre.

     Desde el porche observa el rielar del mar al atardecer, tan  ajeno a la muerte. El aire fresco y salado acude en su ayuda secándole las  lágrimas, como cada atardecer de un día como este desde hace cincuenta años.
    
    Súbitamente se detiene el llanto, se endereza el torso como un  tallo de flor recién regada. Oye  pasos avanzando por el asfalto. Sonríe, se atusa el cabello, que reluce  en sus pupilas como chorretones de miel, dibuja el contorno de sus labios con un lápiz, enciende un cigarro nerviosamente y   cruza coqueta las mustias piernas a la espera del macho que resucite su pasado.

    El cigarrillo arde en su boca cada vez más nervioso. Se pregunta si será el idóneo: enclenque, manejable, lo suficientemente viejo para no enamorarse esta vez. La duda se disipa al fin al aparecer él: apenas más joven, fláccidos ya los músculos en su masculinidad trasnochada, y ella, divertida y pinturera, se lanza al juego.
    
     Apenas caer la noche  el porche se moja de besos impregnados de humo y whisky. Ella le arrastra al salón. La música hace rato dejó de sonar. Se acerca al armario de los discos. Selecciona Glenn Miller del estante, y del cajón contiguo saca un reluciente cuchillo que esconde en su liguero antes de darse la vuelta, sonriente.
    
    Moonlight Serenade y el graznido del mar encabritado envuelven   los cuerpos  que bailan pegados. 

    Tras sus párpados caídos  da  latigazos el tiempo :

    «Mamá, voy a nadar», el hijo salió corriendo con la merienda en la mano. Intenta advertirle  pero su  voz se  ahoga humillada en el silencioso mar del pasado. Impotente, ve como  se aleja  hacia la playa. Pero en  el porche ya ha aparecido él, tan joven y tan apuesto que  de inmediato templa su dolor y aniquila todos sus temores: el ardor  subyuga su cuerpo colmándolo de mil placeres , de mil olvidos.
    
     La mano infantil le dice adiós desde la orilla, el brazo viril rodea su cintura y la aprieta contra sí, en el salón suena Moonlight Serenade.
   
     Abre los ojos al presente por un instante, la tez marchita del hombre con quien baila la asusta y vuelve a refugiarse en la intemporalidad de los recuerdos:
    
     Lejanos bramidos femeninos procedentes de la playa le hielan el alma. Se separa del torso masculino momentáneamente, pero él la ciñe  contra su  pecho y ella vuelve a sucumbir. De fuera llega ya solo  un murmullo de voces, el ronroneo del mar,  y pasos,  decenas de pasos de otros tiempos.
   
     Dos hombres depositan el cuerpo sin vida en el sofá. Ella, silenciosa aún, lo abraza y siente en sus manos las manos gélidas  e inertes del hijo; en su cara la frialdad macabra de la muerte; en sus brazos el peso inerte de los niños nonatos.

En su oído, el aliento viejo del hombre que no debió nacer. En su pierna, el frío roce del metal que  arrastra suavemente por las huesudas caderas. En su vientre, el calor de la sangre que  brota como  fuente dadora de  vida desde el vientre del hombre,  impregnando sus maternales manos  una y otra vez  todos los atardeceres de  un día como este, desde hace cincuenta años.
   
©2015

13 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Joder, jodeeerrrr, uffffffffff, que fuerte...
Genial Celia.
Escribes de lujo.
Voy a cerrar la boca ya.

:P

Besos.

Celia Segui dijo...

Gracias, Xavi. Me alegra que te guste.
Besos

El collar de Hampstead dijo...

Uffff qué intenso!!
Estoy conmovida.

Muy bueno Celia,felicidades.
Un beso y que pases buen fin de semana.
Escribe!
; )

Celia Segui dijo...

Gracias, Carmen. Eso haré :)
Besos y buen finde a ti también.

karin rosenkranz dijo...

Me has dejado sin respiración. Después de volver a inspirar profundo, puedo teclearte y decirte que el texto me ha dejado helada.

Gracias por ser la primera en dejar tu opinión sobre los haikus nuevos.
Cuando saco fotos con el movil, ( la foto del calcetín) me la envío por e mail a mi correo. Y de ahí la edito.
un beso

Mi Álter Ego dijo...

Madre mía, qué heavy... Muy buen relato. Besotes!!!

Blanca Lafarga dijo...

Felicidades y gracias por compartir tus relatos.
Feliz domingo

Celia Segui dijo...

Gracias a todas por leerlo y por vuestros comentarios.
Besazos

Cristina López moreno dijo...

Que buen relato!!! Gracias por compartirlo, besos guapa!!!

Aquello noerayo dijo...

Hay pasados que no hacen más que volver.
Besos.

Un Colibrí Viajero dijo...

bellisimas sensaciones me llevo!, cálido abrazo!!

Marcos dijo...

Denso relato para reflexionar, gracias por compartir

Celia Segui dijo...

Gracias a todos vosotros.
Besos

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