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martes, 3 de noviembre de 2015

Angelita y la anchoa ( Relatos humor )

     

     

    A Angelita al nacer,la naturaleza le otorgó un ojo izquierdo de un precioso color  verdemar pero  por ojo  derecho a la pobre le adjudicó una anchoa. Un caso único en el mundo pero muy cierto. 

    El obsesivo antojo a anchoas que sufrió la madre durante el embarazo fue el culpable de que la niña naciera con una anchoa enroscada en lugar del bonito verdemar de las pupilas paternas.

    Su mamá se preocupó siempre de que a la anchoa no le faltara el aceite para que no se secara, de modo que de bebé  la empapaba cuidadosamente con un algodón cada noche. Luego, conforme fue creciendo, Angelita llevaba un  botecito  en   la mochila del cole y en los descansos se la hidrataba. Así la anchoa de Angelita se mantuvo siempre fresca y  con buen color.

    Por el ojo derecho, el de la anchoa,  lo veía todo de color marrón, pero lo importante es que veía y sobre todo que no entendía el significado de “verlo todo negro”, era pues una niña de talante positivo y feliz a pesar de su peculiaridad.

    El problema llegó al pasar al Instituto, cuando Angelita se echó novio y en el primer beso el chaval  se comió la anchoa.
  
    El chico murió in situ, en el patio del instituto atragantado por una espina  y rodeado de todos sus compañeros. Declararon sus amiguitos que la culpa había sido de la madre del chaval, que nunca le preparaba un bocata al chico para el recreo. «Eduardito siempre andaba dando bocados a  los bocatas de todo el mundo», dijeron.
    
     El caso es que de resultas la pobre Angelita quedó tuerta.
   
     Los papás de Angelita  intentaron reponerle la anchoa a toda costa y  para ello recorrieron todos los supermercados del pueblo y de la capital de la comarca  probando todas las marcas que encontraron , pero Angelita seguía  sin recuperar la visión en el ojo derecho y además le había quedado un párpado cerrado y blanquecino , como en salmuera.
   
     «¿Habéis probado con la anchoa del Cantábrico?», les preguntó un día un vecino muy apañao que se conocía   todos los productos que anunciaban en televisión.
     
      Como en la zona no encontraron anchoas del Cantábrico y aún no había  internet, los padres cogieron el coche y enfilaron hacia Santoña.
  
     Efectivamente, la anchoa del Cantábrico encajó a la perfección en el ojo de Angelita. Eso sí, sus papás le prohibieron que tuviera novio y le advirtieron que se olvidara de casarse: «Hija mía —le dijo su madre—,tal como está el patio lo normal es que os quedéis en paro y que él tire de la anchoa en caso de hambre».

     Angelita creció haciendo  caso a sus padres y no se casó. Resultó ser una mujer muy avezada  y hoy día  es la dueña de una de las conserveras más importantes de anchoas del Cantábrico.

     Y  vive en paz porque  sabe  que pase lo que pase siempre tendrá una anchoa del Cantábrico que llevarse al ojo después de un buen revolcón. 

   Y lo que es mejor: jamás ve nada negro. 

   Angelita es feliz.

               
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AUTO-PUBLI: Si te ha interesado Angelita y la Anchoa, te podría interesar: De algún culo saldrá sangre 


©2015


26 comentarios:

Piruli dijo...

jajaja Pues me ha gustado mucho.
Mira que no probar la anchoa del cantábrico como primero opción, tiene delito...
Besitos

Celia Segui dijo...

Es que es muy cara, Pirulí.
Besos

unjubilado dijo...

La historia me ha gustado, pero desgraciadamente el final no se llegará a conocer hasta dentro de un par de años. Angelita vivió feliz sabiendo que tenía las anchoas del Cantábrico aseguradas, pero no sabía que un enemigo maligno iba a cruzarse en su camino, la OMS veía que últimamente no se comía carne por ser esta, según ella misma había dicho cancerígena y empezó a fijarse en la cantidad de aditivos y conservantes que tenían las latas de anchoas, que si E 102, Tartrazina, en ocasiones E210, Benzoato de Sodio, a veces la E 202, sorbato de Potasio... así poco a poco al igual que los humildes consumidores de anchoas, la OMS, que no tenía ni idea de que era cada cosa, amaneció un día tratando de quitarse la espina clavada que tenía sobre las carnes rojas y embotelladas... esto camufladas, digo... procesadas y le empezó a echar la culpa a las anchoas. Así Angelita se tuvo que ir comiendo todas las anchoas y con sus 27 añitos recién cumplidos, no se murió de cáncer ya que la OMS no tenía ni idea de que era eso, se murió por la gran cantidad de mercurio que fue acumulando en su organismo, de todos es sabido que el pescado lleva mercurio en grandes proporciones, así que un día que se fue a bañar, el peso que había ido acumulando arrastró su lindo cuerpo al mar para reunirse con sus amadas anchoas.
Y colorín colorado...
Saludos

Celia Segui dijo...

Dios mío, pobre Angelita. Habrá que decirle que venda la conservera.
Me has acojonado, unjubilado :(
Besos tristes

TORO SALVAJE dijo...

Con lo que me gustan las anchoas....
Acabo de leer el comentario de unjubilado y jo.... pronto no habrá nada sano para comer.

El relato es genial.

Besos.

Celia Segui dijo...

Estás en todas partes como el Espíritu Santo, Torog Salvajensen.
Besos

Jane Jubilada dijo...

Muy bueno el cuento. No sé si a mí me gustaría tener una anchoa por ojo. Más que nada porque ese ojo se me iría enfiladito a las aceitunas o a las escalibadas, y sería un engorro ¿no?

Jane Jubilada dijo...
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Celia Segui dijo...

A mí me pasaría igual que a ti, Jane Jubilada.
Besos

Lili dijo...

Me ha dado la risa con lo del novio del insitituto :D. Yo veo una moraleja clara en tu cuento: ojito con las suegras, que al final siempre chinchan. Mira la de Angelita, no le hace bocadillo a su hijo y ea, se desencadena la tragedia.

Me ha gustado mucho :-)))))

Besos!!!

Celia Segui dijo...

Interesante, Lili, no lo hubiera pensado nunca, no era esa mi intención, pero muy interesante ;)

la MaLquEridA dijo...

No conozco las anchoas jaja.

Beso

Celia Segui dijo...

¿No ???? No sabía que no había anchoas por ahí
Besos

Salamandra dijo...

Vamos a ver, por partes:

- Lo primero, pásame el nombre de lo que sea que fumes.
- Me encantan las anchoas. Pero HUELEN a anchoa. Eso no hay Chanel que lo tape, casi prefiero ser tuerta.
- Infiero que la moraleja del relato es "mientras tengas revolcones y comidita rica, a quién le importan las parejas". JOER. EXACTO!!! :-)
- Qué bien escribes, jodía.
- Y por último ... ¿me estás pasando hambre, amiga? entre croquetas y anchoas ... yo ahí veo un patrón.
-

La utopía de Irma dijo...

jajaajajajajajajajajaajajajajajajajaja Anellitaaaaa ni se te ocurra leer a unjubilado que te vuelves a quedar tuerta.

Muy muy buenooo, claro que ahora me dará pena comerme las anchoucas de Santoña con lo ricas que están.

Abrazote utópico, Irma.-

Marcos dijo...

Como se te puede ocurrir un tema así. Claro que después de leer "de algún culo saldrá sangre", Se te ocurre todo.

Marcos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Mi Álter Ego dijo...

Jajajajaja. No he podido evitar leerlo con cierta incomodidad, pensando en lo que tiene que escocer una anchoa en la cavidad ocular.

Pero bueno, lo importante es que ella es feliz. Besotes!!!

Celia Segui dijo...

Salamandra, querida, vente para acá y verás lo que es la hierba de los Alpes. Jajajaja. Claro que hay un patrón, como que me dedico a la comida española, jajaja. Moraleja clavada :)

Irma sigue comiendo, apoyarás el negocio de Angelita y de muchos más y además están que te mueres.

Marcos, no sé, supongo que se me va la olla. No fumo nada como dice la otra, jajaja. Y "de algún culo" a mí me gusta más, es más redondo. Gracias por leerlo.
- Áltercita, escuecen más otras cosas.

Besos

Blanca Lafarga dijo...

JA JA un beso de película...

unjubilado dijo...

Por referencias de La utopía de Irma.Pero que malas sois, para una vez que hablo en serio, nadie se cree mis fantasías utópicas.
Aunque no son fantasías, es pura realidad, cada uno tira de su carro para conseguir el favor de la gente, al final ni volviéndose vegetariano va uno a poder comer ya que las frutas y verduras, también están contaminadas con pesticidas y plaguicidas.
Así que echándose la manta a la cabeza, que vengan jamones de pata negra o de Teruel, angulas y caviar de cualquier marca, y frutas y verduras de la ribera del Ebro, sin olvidarnos de los vinos de Cariñena o Somontano, que la esperanza de vida de hace poco era de 50 años y la actual sobrepasa los 80. ¡Qué ricos manjares los que no puedo comer, por el precio que tienen!
Perdona por mi interferencia Celia Segui
Un saludo

Celia Segui dijo...

Otro, Blanca.

Unjubilado, no te mosquees, claro que te creemos , hombre. Está todo contaminado por eso cada vez hay más enfermedades ha edades muy tempranas. Yo pienso seguir comiendo jamón y lo que me salga de las narices. Además lo vendo. Que no nos toquen
los coj... los de la OMS. Yo es que ya no me creo nada, ni vacunas ni leches, todo son intereses económicos.
Besos

Celia Segui dijo...

a, no ha, sorry

Madreselva dijo...

Qué cosas tan graciosas se te ocurren!!!!
Saludos tropicales

Madreselva dijo...

Es un relato macondiano.

Ilduara dijo...

Me encantó tu relato.

¡Bendita imaginación!

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